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  • Creadores Colombianos Usan el Arte para Combatir Prejuicios

    Juan Carlos Aguilar García

    “No todos son terroristas o narcotraficantes”, dice la curadora María Calleguerrero.
     El Taller de Experimentación Gráfica presenta la muestra Nacionalidad restringida que reúne 30 grabados.

    Los colombianos somos simplemente eso, colombianos.
    Personas con los mismos derechos que cualquier otra. y no terroristas o narcotraficantes como el mundo institucional divulga”, dice María Calleguerrero, quien realizó la curaduría, junto con Jaime Tamayo, de la exposición Nacionalidad restringida que se inaugura hoy en el Taller de Experimentación Gráfica (TEG), ubicado en Dr. Vélez, colonia Obrera.

    “Que el presidente George W Bush nos haya metido a la lista de países no gatos junto con Irak y Cuba, marcándonos con la Nacionalidad res­tringida es una manera de violentar­nos”, menciona la curadora.

    Con la nacionalidad restringida resulta muy difícil salir de Colom­bia. Es necesario realizar una serie de trámites seis meses antes si es que se desea viajar a Europa y hasta un año si el destino es Estados Unidos.

    Por eso, afirma, es que preparó esta exposición que reúne 30 grá­ficas, un video instalación y un performance, de 32 creadores colom­bianos como una manera de pro­testar contra esa violencia con la que los tratan las instituciones. “Por­que el problema es con la policía o migración, no con la gente común que nos trata muy bien”.

    “La idea era hablar del conflicto desde el arte, desde lo que sí hace­mos, de lo que sí soñamos, desde el discurso de lo que sí somos, y no desde el cliché colombiano de que las mujeres somos calientes y drogadictas, que nace de la ignorancia de no conocer al vecino. No somos ma­los ni buenos, estamos llenos de una cantidad de matices”.

    Así, en la muestra es posible ob­servar, por lo menos en algunos tra­bajos, una fuerte carga ideológica, en los que los artistas hablan de “individuos” más que de personas. Al­gunos de los creadores que partici­pan son los ya reconocidos Luis Ri­caurte (director del TEG) y Luis Caballero. así como otros que han lo­grado abrirse camino como Jhon Jairo Muriel y Luis Carlos Barrios.

    CIENCIA Y ARTE

    Una peculia­ridad de la exhibición es que las gráficas están realizadas con una técnica denominada “Lasergra­fía”. Mediante una máquina láser que quema, ahueca y corta, lo­gran piezas con una altísima ca­lidad que les permite trabajar el detalle. Aunque medianamente reciente en nuestro país, en Esta­dos Unidos se aplica desde la dé­cada de los 70.

    ‘Aunque la obra pasa por una máquina láser, sigue siendo un traba­jo creativo súper arduo, pues el pro­ducto final sigue siendo un grabado en el que es determinante la creativi­dad. No es tan fácil como aprieto un botón y me vuelvo artista.

         ––No obstante, siguen habiendo muchos detractores
    ––Pues
    no debería haber pelea. Simplemente es una herramienta que puede beneficiar al arte. El pro­blema es cuando la tecnología se traga al artista y su capacidad de construir una obra de arte se limita a la utilización de ciertas tecnologí­as. Si la tecnología sirve para la gue­rra,. para masificar a los individuos. esa misma tecnología puede servir para traerla hacia el arte.

     

  • Tecnología al Servicio el Arte

    Samuel Mesinas

    Escondido entre las laberínti­cas calles de la colonia Doc­tores, zona sur, el Taller de Experimentación Gráfica, TEG, es un espacio en la capital mexicana, abierta a todas las ten­dencias gráficas contemporáneas. Es un taller diferente de los espa­cios tradicionales en donde se ha­ce, por ejemplo, serigrafía o aguas tintas, ya que en el TEG la tecnolo­gía juega un papel importante.

    Lasergrafía es el nombre que acuñó el artista visual Luis Ri­caurte, un colombiano nacionali­zado mexicano quien desde su lle­gada a México no ha dejado de ser un incansable promotor cultural, para designar esta técnica desarro­llada mediante la ayuda de las he­rramientas digitales actuales, con el que logró poder imprimir sobre casi cualquier superficie.

    Lo mismo madera, vidrio, metal, Ricaurte logra trasladar diversos boceto a estas texturas, mediante la ayuda de una impresora Láser Pro, la cual trabaja a base de car­bono y oxígeno.

    En esta ocasión el TEG presenta “Nacionalidad restringida”, mues­tra internacional que agrupa por primera vez a 32 artistas colombia­nos, quienes presentan 3o gráficas, un video instalación y un performance hoy, a las 12 horas, en Ce­rrada de Dr. Vélez No. 20, esq. con. Dr. Norma, Colonia Doctores, cer­ca del Metro Lázaro Cárdenas. Santiago Rebolledo, Luis Ricau­rte, Luis Caballero, Ana Mercedes Hoyos, Alejandro Obregón, Edgar Negret. Antonio Roda, Tatiana Montoya, Pedro Alcántara, San­tiago Cárdenas, David Manzur y Antonio Caro, son algunos de los artistas inmersos en la gráfica con­temporánea y sus nuevos procesos de impresión, los cuales van desde el tradicional grabado, foto-vidrio­-grabado, fotografía bordada, hasta el stencil y la innovadora técnica Lasergrafía de Luis Ricaurte.

    La videoinstalación “Soy Colom­biano, del videoasta Carlos Smith, realizador de animación e investi­gador radicado en España, habla so­bre la sentimiento de exilio que se experimenta viviendo en Colom­bia, es una declaración a distancia, en tanto que el material se realizó en España, lugar donde reside. Mientras el performance “Buro­cracia de la Arepa”, de las colombia­nas Viviana Díaz y Margarita Posa­da, utilizan la comida como símbolo que define al migrante y ofrece la posibilidad de un intercambio cul­tural; en el caso de Colombia la Are-pa es un alimento típico equivalente a la tortilla en México.

    El TEG nace de la vocación so­cial de Ricaurte por ampliar el campo de experimentación gráfi­ca mediante la tecnología, ya que estudió Ciencias de las Artes y fue alumno de una de las figuras del Land Art, Richard Long.

    Sus objetivos, proyectos y for­mas de hacerse de recursos eco­nómicos, están planteados bajo el esquema de una Asociación Civil, AC, que busca recaudar fondos de fundaciones o patronatos que quie­ran apoyar un proyecto de brazos abiertos a los jóvenes creadores.

    El proyecto surgió hace dos años de la imaginería de Ricaurte y se ha desarrollado en un edificio de la colonia Doctores, el cual ha sido adaptado de acuerdo a las necesi­dades que implica una propuesta semejante, donde el artista colocó dos tórculos de gran formato (apa­ratos para el grabado tradicional), maquinaria para trabajar graba­do en metal y madera, así como el equipo necesario para la realiza­ción de video y gráfica digital. “El financiamiento lo hago me­diante mi trabajo de artista, así que busco la manera de encontrar dona­tivos y, el dinero, por lo pronto, sale de la venta de mi obra pero ahora ya somos una AC y esperamos hacernos pronto de recursos”, acota Ricaurte desde Cali, donde se encuentra co­mo invitado a una muestra en aque­lla ciudad colombiana, en la que tam­bién participan mexicanos, como la artista Mónica Espinosa.

    Y sobre los motivos que le lleva­ron a crear TEG, detalla: “La in­quietud surge a partir de la inten­ción de experimentar y darle un nuevo aire a la gráfica, así como tratar de generar, a lo establecido, otra dinámica, y abordar la tecnología que se ha desarrollado para todo menos para el arte”.

    “Pienso que la diferencia con los otros talleres es que abordamos la línea gráfica en todos los sentidos, desde las técnicas clásicas hasta la impresión digital a través de inyec­ción láser, termo impresiones, litolasergrafía, entre otras”, acota. En el TEG, se lleva a cabo un par de modificaciones a su inmueble con la clara intención de convertirse en un efervescente centro cultural.

    “Ahora estamos construyendo el área de dormitorios para cuatro re­sidentes, con la finalidad de que los visitantes se ahorren el hospedaje y se sientan como en casa estudian­do y desarrollando su proyecto sin que le sea costoso, ya que se hace uso del equipo y materiales propor­cionados por el taller”, detalla el colombiano acerca de su intercambio y residencias de artistas que piensa iniciar el próximo mes.

    “Estos proyectos están dirigidos no sólo a posibilitar un espacio equi­pado para la experimentación, sino a la reflexión sobre el arte y sus discur­sos, desde una perspectiva social, y sobre todo que se sale de las relacio­nes de poder y las clasificaciones del tal llamado gran arte”, concluye.