art

  • Un total de 32 colombianos exponen en la capital mexicana

    Luis Galindo. Notimex.

    Un total de 30 obras gráficas, una video instalación y un performance de 32 artistas colombianos, conforman la exposición colectiva “Nacionalidad restringida”, que se inauguró hoy en el Taller de Experimentación Gráfica.
    La muestra, que permanecerá en ese taller hasta el 11 de septiembre próximo, reúne trabajos de artistas que están incursionando en la gráfica contemporánea, así como de renombre internacional, entre los que destaca Santiago Rebolledo. También figuran Luis Ricaurte, Luis Caballero, Ana Mercedes Hoyos, Alejandro Obregón, Edgar Negret. Antonio Roda, Tatiana Montoya, Pedro Alcántara, Santiago Cárdenas, David Manzur y Antonio Caro. En esta muestra se pueden encontrar técnicas interesantes, que van desde el tradicional grabado, fotovidrio grabado, fotografía bordada, stencil y hasta la innovadora técnica Lasergrafía, de Luis Ricaurte, quien es el fundador y director del Taller de Experimentación Gráfica.

    En entrevista con Notimex, el artista plástico colombiano Fernando Machado dijo que participa en esta exposición con una obra de imágenes digitales, una especie de figuras móviles, que están en un espacio en blanco. “Aquí más que una obra personal, es una exposición colectiva de artistas colombianos que nos une, donde el maestro Luis Ricaurte, nos invitó a participar y mostrar nuestras manifestaciones artísticas de algunos que estamos incursionando en este arte”, comentó Machado. Mencionó que su obra expuesta en esta muestra la realizó hace cuatro años, pero la ha ido perfeccionando y modificando a través de este tiempo. “Son imágenes ambiguas en su contorno, que expresa o manifiesta una figura en su interior como siluetas de conejos y en su interior imágenes masculinas y femeninas de sensualidad”, señaló el artista. Apuntó que esta exposición es una oportunidad que les brindó el maestro Ricaurte, para exhibir sus obras en el Taller de Experimentación Gráfica. “Esto ha sido un encuentro de artistas colombianos, que nos estamos conociendo y nos da la oportunidad de intercambiar ideas, así como de tener las puertas abiertas en este espacio, para los que estamos incursionando en este arte”, concluyó el artista plástico.

    También esa exposición cuenta con una video instalación que se titula “Soy colombiano”, del artista visual Carlos Smith, realizador de animación e investigador radicado en España, en donde es coordinador académico de la Universitat Pompeu Fabra, de Barcelona. En su video aborda la sensación de exilio que se experimenta viviendo en Colombia, y es una declaración a distancia, en tanto que el material se realizó en España, lugar donde reside. Respecto al performance “Burocracia de la Arepa”, de Viviana Díaz y Margarita Posada, parten del concepto de que la comida es uno de los símbolos que más define al migrante y ofrece la posibilidad de un intercambio cultural. En el caso de Colombia, la Arepa es un alimento típico, equivalente a la tortilla en México.

    El taller es un lugar de experimentación para el maestro Ricaurte, quien en su búsqueda creativa ha producido obras elaboradas con tecnología de punta, misma que es utilizada para el diseño publicitario en grandes formatos. Ricaurte, a través de su taller, comparte con artistas mexicanos y de otros países su técnica, ya que ésta ha sido reconocida por los círculos intelectuales como laser grafía, para la que ocupa soportes, como el vinyl, lámina galvanizada, madera y telas, entre otros.

  • Vertiente Gráfica

    Sandra Sandoval.

    Apasionado por el caos urbano y por los personajes que se debaten en este ir y venir citadino, el artista de origen colombiano Luis Ricaurte, creador de la técnica de lasergrafía, presenta “Abrasiones”, integrada por 30 piezas

    Alrededor de 30 piezas en su ma­yoría perteneciente a la Serie Profil-Axis, entre éstas una es­tampa de gran formato (seis por 2.40 metros) realizada con la técnica de la lasergrafía se ex­hiben en la muestra “Abrasiones”; además de ocho obras ela­boradas de manera exclusiva pa­ra esta exhibición que funcionan a manera de un mapa didáctico que guía al espectador a través de la obra que Ricaurte ha rea­lizado desde el 2002, entre otras.

    “El término profilaxis indica esa necesidad de limpieza que te­nemos, de hacerse limpieza a partir de la vivencia y de las co­sas que nos contaminan, cómo vamos deshaciéndonos de esas cuestiones contaminantes que son, entre comillas, algo que deteriora al ser humano.”

    Ricaurte explica que abordó un tema que tiene que ver con Javier Ortiz, modelo de Pro­fil-Axis, un personaje chiapaneco que llegó al D.F. en busca de un sueño: ser cantante de ópera, quien en la actualidad se dedica a esculpir su cuerpo y es ins­tructor en un gimnasio.

    “Volver a hablar del amor es necesario, en este caso de ma­nera particular es una vincula­ción con un personaje que hace parte de mi entorno, de mi vida, que llega a mi vida, lo conozco y me dice su sentir, me involucro y el otro trabajo es el que llega a partir de esa persona y cómo lo atraigo y lo convenzo para que trabaje conmigo, ya en las po­sibilidades de lo artístico”.

    La lasergrafía consiste en fragmentar la luz en diferentes colores para posibilitar que, a partir de la imagen creada en una paleta digital bruña o haga un hueco sobre ciertos materiales. “He aplicado todas las posibili­dades de este aparato (reuter láser) que permite el proceso an­terior en diferentes superficies (madera, papel, acrílico, etc.), con el concepto de matriz, de ha­cer sellos que puedan trasladar la imagen a otra superficie”, agrega.

  • Lookumi en Argentina

    Lookumi es la nueva obra de Luis Ricaurte, donde desarrolla un trabajo con los pueblos afro-descendientes de Colombia.

    Lookumi es un apellido muy común en el pacífico colombiano, que se ha mantenido de generación a generación, desde los primeros africanos que llegaron a América como esclavos.

    La mirada soterrada del blanco que no es capaz de aceptar su fascinación por los exuberantes cuerpos de la raza negra, y que al tiempo denomina kitch a la estética del negro, por sus maneras de vestir, de decorar sus casas, los coloridos y estampados modelos que se perciben escandalosos entre el panorama gris del glamour europeo, ednocentrista…

    Es sobre todo esto que Ricaurte se pregunta y nos muestra cuerpos desnudos, primogenios, en movimiento, gracias al juego de los lenticulares, la proyección y grabado cubrieron 17 mts. del corredor peatonal subterráneo, emplazado debajo de la Av. Del Libertador, en pleno centro de Buenos Aires y llamado el cruce de las artes, durante todo el mes de marzo del corriente año.

    Recorrido hacia el interior de la seducción.
    Los Africanos que fueron arrancados de su territorio y esclavizados, llegaron al continente americano con toda su cultura y visión del mundo,y en respuesta a siglos de racismo han entrado en el proceso del mestizaje desde la seducción.

    La cultura mestiza de América, se ha tejido con los sonidos de África remota, el colorido del territorio perdido, su visión literaria, la manera en las relaciones familiares que se extienden más que la familia nuclear, la inserción de sus representaciones y míticas, entre otras.

    Todos estos elementos hacen parte de las diferentes herencias que tenemos también de los pueblos indígenas y europeos.

    Pero aquí lo que se remarca es la manera como desde la seducción la herencia de los pueblos africanos, se han sumergido en el tejido de la cultura mestiza.

    Un homenaje y una manera de recordarnos, nuestras raíces, de apelar nuestra memoria ancestral y hacernos espejos, en la humanidad de nuestra existencia.

    Esta obra se trata de una penetración en lo primigenio y una crítica al racismo persistente con la que seguimos viéndonos los terrícolas.

    Una penetración que es un camino, que es un recorrido, a través de las imágenes desarrolladas con tecnología para culminar en grabado, técnica antigua, expuesta a los pies del caminante que será seducido, por cuerpos Lookumi, exuberantes y bellos.

    La intervención del espacio consiste en un grabado sobre lienzo de 40 cm. x 1600 cros., expuesta en el piso y tres proyecciones en los muros del pasaje, así como una caja donde se pueden apreciar imágenes vistas a través de lenticulares.

  • Galerías en el Circuito de Arte

    Este sitio, uno de los pocos sin giros dobles, abrió sus puertas en diciembre de 2005 tras haber gestionado con el gobierno de la Delegación Cuauhtémoc la entrega en comodato de un trolebús japonés abandonado en la Colonia Roma. Las curadoras convencieron a las autoridades —que en nuestro país sólo entienden de arte en términos pedagógicos y turísticos— de dedicar el espacio exclusivamente a la exhibición de obras para sitio específico. En las calles del D.F., marcadas por su violencia, una iniciativa de tal tipo constituye inexorablemente un gesto político. La ciudad de hoy, como argumenta Eugenio Trías, se parece al espacio vacío de los antiguos atomistas, donde los átomos —idénticos, incomunicables— sólo se rozan o chocan. Queda impedida así la producción de historias, mismas que se diluyen en una sucesión de flashes, cambios de posición, simple combinatoria. La misión de Trolebús —increpar y provocar al transeúnte para cuestionarlo sobre su relación con la urbe, despertar su interés hacia los soportes del arte actual y cambiar la percepción del lugar que habita o recorre cotidianamente— subvierte el dominio de la indiferencia, esa manera de mirar que jamás se posa sobre algo y como en una suerte de carrera a campo traviesa, se avoca a detectar obstáculos.

    Emplazado originalmente en las inmediaciones de la Plaza Luis Cabrera, donde el tráfico de jóvenes estudiantes nutría el afluente de visitas, el Trolebús ocupa hoy día una esquina frente al hotel CONDESAdf, patrocinador del proyecto desde hace un año. A la fecha se han realizado catorce exposiciones con piezas de diferentes artistas como Mauricio Limón, Fabián Ugalde, Emilio Said y Arcángel Constantini. Quizá aquí es pertinente adelantar el primer reparo y es que uno esperaría de curadoras jóvenes una mayor voluntad de riesgo, ausente en la medida en que la mayoría de los artistas con los que han trabajado cuenta con una carrera reconocida. Aunque también es cierto que, dado los tintes tribales de la escena artística mexicana, antes de intentar ganar legitimidad con las apuestas (y los proyectos que se avecinan van en esa dirección) se requiere cierto respaldo. De las distintas líneas de fuga trazadas a lo largo de estos meses por Trolebús, recupero aquélla que reivindica una poética del despojo y el escombro, como si el mueble fuera una especie de scrapbook, objeto sintomático de la era actual que describe el paso febril de nuestras horas, la vida hecha de pedacería, el deshuesadero miniatura de una existencia incongruente, yuxtapuesta, fracturada. En esta clave podría leerse el trabajo del ya mencionado Chapela, o Moris (Nido de Malvivientes) que recupera estéticamente los territorios y las iconografías de la marginación, los simulacros de objetos de Mónica Espinosa (Doblez…) y, con un poco de liberalidad, las incitaciones al voyeurismo imaginario de Pavka Segura (Noctámbulo).

    La cultura del siglo xx se sostuvo sobre una memoria testamentaria, un inventario de riquezas y patrimonios que como pérdidas irremediables constituyen las ruinas del tiempo. Pero hoy ya no hay ruinas posibles: el ocaso de la modernidad arrastró consigo los mitos de origen y las ideologías del futuro. Nos encontramos inmersos en el tiempo puro, el tiempo sin historia. La vocación de las ruinas, entonces, es ofrecerle a quien las recorre la noción de un pasado traducible: el sentimiento de supervivencia ha desaparecido. El arte, como señaló Marc Auge, está condenado a delinear los escombros del futuro, pero porque en la pureza, lo genérico, ya no cabe el pasado.

    Por otra parte, es posible que en el futuro no quepan ni siquiera los escombros del arte. Y quizá sea ésa secreta intuición de Ariadna Ramonetti y Fernanda Sales la que las llevo a apropiarse de un emblema del transporte masivo que, resignificado, nos hace una especie de guiño para recordarnos que el arte, también él, es pasajero.

    TROLEBUS / Galería Guadalajara sin, esq veracruz, condesa frente al hotel CONDESAdf Martes a domingo de 11 – 1 y 2 -7 PM Dirección gral: Ariadna Ramonetti Fernanda Sales

  • Galerías en el circuito de arte

    Este sitio, uno de los pocos sin giros dobles, abrió sus puertas en diciembre de 2005 tras haber gestionado con el gobierno de la Delegación Cuauhtémoc la entrega en comodato de un trolebús japonés abandonado en la Colonia Roma. Las curadoras convencieron a las autoridades —que en nuestro país sólo entienden de arte en términos pedagógicos y turísticos— de dedicar el espacio exclusivamente a la exhibición de obras para sitio específico. En las calles del D.F., marcadas por su violencia, una iniciativa de tal tipo constituye inexorablemente un gesto político. La ciudad de hoy, como argumenta Eugenio Trías, se parece al espacio vacío de los antiguos atomistas, donde los átomos —idénticos, incomunicables— sólo se rozan o chocan. Queda impedida así la producción de historias, mismas que se diluyen en una sucesión de flashes, cambios de posición, simple combinatoria. La misión de Trolebús —increpar y provocar al transeúnte para cuestionarlo sobre su relación con la urbe, despertar su interés hacia los soportes del arte actual y cambiar la percepción del lugar que habita o recorre cotidianamente— subvierte el dominio de la indiferencia, esa manera de mirar que jamás se posa sobre algo y como en una suerte de carrera a campo traviesa, se avoca a detectar obstáculos.

    Emplazado originalmente en las inmediaciones de la Plaza Luis Cabrera, donde el tráfico de jóvenes estudiantes nutría el afluente de visitas, el Trolebús ocupa hoy día una esquina frente al hotel CONDESAdf, patrocinador del proyecto desde hace un año. A la fecha se han realizado catorce exposiciones con piezas de diferentes artistas como Mauricio Limón, Fabián Ugalde, Emilio Said y Arcángel Constantini. Quizá aquí es pertinente adelantar el primer reparo y es que uno esperaría de curadoras jóvenes una mayor voluntad de riesgo, ausente en la medida en que la mayoría de los artistas con los que han trabajado cuenta con una carrera reconocida. Aunque también es cierto que, dado los tintes tribales de la escena artística mexicana, antes de intentar ganar legitimidad con las apuestas (y los proyectos que se avecinan van en esa dirección) se requiere cierto respaldo.

    De las distintas líneas de fuga trazadas a lo largo de estos meses por Trolebús, recupero aquélla que reivindica una poética del despojo y el escombro, como si el mueble fuera una especie de scrapbook, objeto sintomático de la era actual que describe el paso febril de nuestras horas, la vida hecha de pedacería, el deshuesadero miniatura de una existencia incongruente, yuxtapuesta, fracturada. En esta clave podría leerse el trabajo del ya mencionado Chapela, o Moris (Nido de Malvivientes) que recupera estéticamente los territorios y las iconografías de la marginación, los simulacros de objetos de Mónica Espinosa (Doblez…) y, con un poco de liberalidad, las incitaciones al voyeurismo imaginario de Pavka Segura (Noctámbulo).

    La cultura del siglo xx se sostuvo sobre una memoria testamentaria, un inventario de riquezas y patrimonios que como pérdidas irremediables constituyen las ruinas del tiempo. Pero hoy ya no hay ruinas posibles: el ocaso de la modernidad arrastró consigo los mitos de origen y las ideologías del futuro. Nos encontramos inmersos en el tiempo puro, el tiempo sin historia. La vocación de las ruinas, entonces, es ofrecerle a quien las recorre la noción de un pasado traducible: el sentimiento de supervivencia ha desaparecido. El arte, como señaló Marc Auge, está condenado a delinear los escombros del futuro, pero porque en la pureza, lo genérico, ya no cabe el pasado.

    Por otra parte, es posible que en el futuro no quepan ni siquiera los escombros del arte. Y quizá sea ésa secreta intuición de Ariadna Ramonetti y Fernanda Sales la que las llevo a apropiarse de un emblema del transporte masivo que, resignificado, nos hace una especie de guiño para recordarnos que el arte, también él, es pasajero.

     

    TROLEBUS / Galería Guadalajara sin, esq Veracruz, condesa frente al hotel CONDESAdf Martes a domingo de 11 – 1 y 2 -7 PM Dirección gral: Ariadna Ramonetti Fernanda Sales

  • Diámetro VideoArte en el metro

    Diámetro es uno de los proyectos curatoriales desarrollados por el TEG, taller de experimentación Gráfica, dirigido por el artista Luis Ricaurte.

    Esta galería de video se inaugura el 27 de octubre de 2005. Empezó en la estación Salto del Agua, y pasó luego a Pino Suárez. Ha proyectado 1600 horas de loops de video experimental de 80 creadores a através de 4 curadurías invitadas de Colombia, México y Argentina.

    Diámetro es un espacio de tránsito, una pantalla-ventana donde se ven paraísos artificiales, otros mundos, psiques, ensayos, experimentaciones, realizadas con formatos audiovisuales; utilizando las herramientas del video, el cine, lo análogo y lo digital como una paleta en la que la sustancia que compone al video, se vuelve plástica, maleable. Cada capa que compone la imagen como cada software de diseño de imagen se vuelve un elemento de composición dentro de esa realidad plástica.

    Hacer colores como olas de video que se desvanecen unas con otras y construir imágenes pictóricas en movimiento empieza a romper la estructura lineal de la imagen en movimiento, visto como un soporte que contiene la profundidad en su narrativa lineal. El video ya no es el “papel” que soporta la imagen al quedar impresa, es la imagen con su propia profundidad y maleabilidad, se vuelve la materia prima de sí mismo. Así como hay óleo, grafito, tinta, aceites, papel , tela, hay píxeles, líneas, grano; aquí ya solo importa la poética que tienen los materiales en este caso la poética de un pixel dialogando con un mixer análogo, como un diálogo entre poéticas cibernéticas.

    Entender el video tanto como gráfica en formato dinámico, en donde se crean imágenes gráficas en movimiento, como un formato pictórico; es descubrir su naturaleza transdiciplinar en obras que se construyen en la combinación de lenguajes y que, aunque no se tocan directamente los soportes, rozan entre lo plástico y lo visual.

    Estos conceptos sobre la apreciación del video experimental, así como la búsqueda de lugares no convencionales de exhibición del arte (que responde a una posición frente a la jerarquización del arte que aunque en la teoría ya parece superado, el “gran arte”, en su exhibición y comercialización sigue siendo una realidad) son parte de la materialización de los conceptos desarrollados en el TEG, lugar de creación y reflexión de arte.

    Entonces tomar por asalto a transeúntes del metro, irrumpiendo en su cotidianidad, con videos experimentales se vuelve un acto de desmitificación de el lugar donde debe ser contemplado, así como la obra en si pierde su calidad elitista, el video como una obra que va en movimiento, como quienes la ven en ese no lugar del metro, transitorio, impermanente aunque cotidiano.

     

     

  • Triunvirato en Galería

    Samuel Mesinas. DIARIO MONITOR.

    Bajo el lema de que el arte es una inversión, conviven en Axis Mundi un grabador, un curador y un administrador, que buscan formar coleccionistas.

    Las necesidades que tienen los artistas de vender y difundir su obra, así como la vocación de la administración por hacer de la venta del arte una empresa bien planeada que deje dividendos tanto para in­versionistas como para artistas, pueden re­sultar en una exitosa fórmula.

    Así lo creen el grabador Antonio Ochoa, José Luis Sosa, administrador y Jaime Tama­yo, historiador de arte, quienes abren Axis Mundi (ubicado en el octavo piso de un edi­ficio sobre el boulevard Manuel Ávila Cama­cho No. 37, en las Lomas de Chapultepec).

    Con 120 metros cuadrados destinados pa­ra la galería, y obra de artistas como Juan Soriano, Antonio Ochoa, Felipe Ehrenberg, Leonora Carrington, Flor Minor, Luis Ri­caurte, Gabriel Macotela, Santiago Carbo­nell, Jan Hendrix, Alberto y Miguel Cas­tro Leñero, Carmen Parra, entre otros, Axis Mundis es un proyecto peculiar que nace de la sinergia entre un artista, un curador y un administrador, unidos por una larga amistad pero sobre todo el gusto y la pasión por el arte, quienes ven posibilidades de no sólo vender, sus propósitos son educar a los posibles compradores para que sepan elegir a la hora de hacer sus cuentas.

    Más que una simple galería que exhi­be obra y busca colocarla en el mercado, Axis Mundi pretende convertirse en un pequeño centro cultural, donde se impar­tirán cursos sobre historia del arte y comenzar, lo que hasta hoy es un hecho in­édito, a formar coleccionistas.

    Antonio Ochoa recuerda cómo inició la idea, a partir de que su obra comenzó a venderse bien —el Museo de Suiza, la Uni­versidad Católica de Barcelona y el Museo Nacional de la Estampa en México, son al­gunos de sus coleccionistas—, y es cuando le asalta la idea de tener su propio espacio para poder ayudarlo, de alguna manera, a otros artistas, quitándole las trabas que se ponen a la mayoría de los creadores que aún no son tan cotizados.

    “Cuando inicias comienzas a toparte que necesitas curador, difusión, museografía, fue por lo que me pregunté por qué no ar­mar un equipo a manera de empresa, en donde yo pongo lo que sé de las inquietudes y necesidades de los artistas, Tamayo me apoya en la curaduría, José Luis en la admi­nistración, Iván Leroy en la parte de formar el coleccionismo, y hacemos un equipo de profesionales, pero que no sea un tianguis como las galerías acostumbran a conver­tirse”, recuerda Ochoa. “Es un espacio ga­lerico y a la vez cultural, que busca formar a la gente en lo iconográfico e iconológico, mediante los cursos que se impartirán pa­ra formar coleccionistas. La idea surge a partir también de una platica con Arturo Rivera, quien me decía que algunos artis­tas y galeristas no son muy educados, y es cierto, en mi caminar me he encontrado a muchos que no sabían nada de iconografía, mucho menos tienen una lectura iconológica, razón por la que creemos debemos de armar ese tipo de cursos”, señala.

    José Luis Sosa precisa que el proyecto que no es eminentemente económico aunque sí busca que sea rentable, ya que cualquier empresa no sé puede sostener en el tiempo si no piensa en su rentabilidad.

    “Abrir brecha es la meta, crear una necesidad, porque las personas deben ver que comprar arte es una inversión, tal vez no corto plazo, pero sí una inversión”, apune el administrador. “Hay quienes creen que no va a funcionar, pero creo que si seguimos reglas, como costos fijos bajos, buena obra promover artistas nuevos que se vea tiene futuro, tendremos posibilidades de seguir adelante; finalmente son las mismas reglas de todo negocio, aunque aquí no se trata vender manzanas”,-acota.

    “Tenemos a gente muy profesional que conoce las reglas y ve qué artistas tiene futuro. Ahora la situación económica del país no tiene que ver con lo que sucede en el a te, hoy está creciendo, hay ferias, exhibiciones, pero también tenemos que ayuda a desarrollarlo. Muchos negocios no se mantienen sobre mercados establecidos, sino, la creación de ellos”, señala.

    Jaime Tamayo subraya que se busca no ser un espacio, sino tiene como objetivo s un lugar de diálogo artístico. “Hoy el arte conlleva ritos más complejos, ya no es decorar sino se ve como una inversión. La intención es crear los servicios necesarios para el ejecutivo contemporáneo en materia de arte. Necesitamos estos servicios, porque no existen a nivel corporativo.”

  • Inauguran la exposición “Contempografías, gráfica contemporánea”

    El Financiero en línea

    México, 3 de junio.- En un interesante recorrido de la gráfica actual, que va desde la xilografía, grabado en hueco, grabado en láser y hasta la xilografía digital, Alfredo Matos, director de la Galería José María Velasco, inauguró hoy aquí la exposición “Contempografías, gráfica contemporánea”. El colectivo, en el participan los mexicanos Antonio Ochoa, Víctor Mora, Ethel Orozco, Ildefonso López, Fernando López y el colombiano Luis Ricaurte, en más de 40 piezas, una revisión sobre las posibilidades en la gráfica actual. Para el responsable del recinto, es una visión de carácter estético, un llamado de atención en la gráfica, pues ésta continúa realizándose, a pesar de que la dinámica del arte contemporáneo, como lo es videoarte, y la instalación ha orillado a que la pintura, el dibujo y grabado, “queden relegados”.

    “Las dimensiones de la gráfica son enormes.  Ahora gracias a las nuevas tecnologías, se tiene otra visión de la gráfica. Su futuro no está muerto, hay muchos artistas explorando lo que son impresiones digitales y algunos otros, están metidos en la cuestión del pop, que es una mirada mucho más estética”, explicó. Según Matos, el grabado tiene diversas formas, como lo es el metal, la xilografía, la litografía y el grabado en soportes blandos utilizado para la elaboración de placas, como las gráficas químicas, las aguatintas, aguafuertes o las físicas, como el buril o la punta seca. Técnicas que siguen siendo el carácter fundamental en el mundo de la grafica contemporánea. Antonio Ochoa, uno de los participantes en esta exposición, presenta en impresiones digitales en una serie de puertas internas, de las cuales se desconoce a dónde llevarán. “Mis imágenes hablan del tiempo, de culturas o civilizaciones perdidas o más aún, que nunca existieron, pero que afanosamente me empeño en observar como buscando la clave o la solución del aran enigma de la raza humana: De donde venimos?”, explicó. Ricaurte. quien ha tratado diversos temas, como el cuerpo. la especialidad y la intolerancia, por señalar algunas. siempre con una perspectiva crítica y social, presenta en un técnica llamada lasergrafía, imágenes de mujeres desnudas afro-colombianas, un políptico titulado “LookUmi”.

    “Este políptico son un poco esas esculturas afro-colombianas. Me apoyo en la sensualidad y fetiche que tienen estas comunidades en Colombia”, dijo. En seis piezas de gráfica tridimensional sobre tela, el trabajo de Víctor Mora está basado en la fragmentación de imágenes por las que construye una estética caótica figurativa-abstracta, en la cual cada fragmento actúa de forma independiente y a su vez, da idea de totalidad. A través de la fragmentación y la repetición de dichas imágenes, logra darle a éstas un nuevo valor; así estás imágenes comprimidas en formas, permiten la integración de una nueva realidad, en la cual el espectador participa de forma significativa cambiando su postura de “observador” a la de decodificador, traduciendo o uniéndolas para crear sus propias historias. Por su parte, Ethel Orozco, quien ha realizado estudios profesionales en las artes gráficas, se ha integrado a la plástica mexicana con una propuesta, en donde ha mostrado una denuncia de su interpretación de cómo es vista y tratada la mujer hoy, desde sus formas bidimensionales.

    No entiendes?, “La Esposa ideal”, “Guerrerito”, “Casadas”, “Código de Barras” y “Princesita”, son las piezas con las que participa. Ildefonso López se ve alimentado de los íconos de la cosmogonía mixteca, de los elementos que forman nuestra naturaleza: tierra, agua, viento, fuego y aire; motivos que lo llevan a experimentar el cómo grabar apoyado de estos elemento, dan por resultado una obra llena de símbolos clásicos de su cultura, reinterpretados con las nuevas formas de abrir los soportes convencionales de la grafica.

    Finalmente, Fernando López, al estudiar distintos senderos espirituales, se ha encontrado que en cada uno de ellos existen cielos, infiernos, purgatorios, al tiempo que se cuestiona: “Ha sido una deidad superior la creadora de toda esta arquitectura”? Esta es la inquietud que nana en todo su proceso creativo (siete piezas).

    Lo que plasma en sus grabados, son las regiones que conforman los planos superiores y que a su vez, dividen este bajo mundo llamado plano físico.

    “Contempografias, gráfica contemporánea”, estará abierta hasta e1$ de julio, en dicha galería. (Con información de Notimex/CFE)

  • Gráfica Contemporánea en Galería Velasco

    México, D.F. 18 de junio

    La galería José María Velasco presenta la exposición colectiva Contempografias, gráfica contemporánea, que cuenta con la participación de los grabadores Antonio Ochoa, Luis Ricaurte, Victor Mora, Ethel Orozco, Idelfonso López y Fernando López.

    Las posibilidades tecnológicas han provocado en los artistas contemporáneos nuevas e interesantes opciones para la expresión y trasmisión de sus imágenes, tanto en los soportes como en su construcción y formato. Es por eso que esta muestra ofrece un panorama inquietante de los trabajos de artistas gráficos que han integrado dichos avances para ofrecer sus inquietudes. Se presentan trabajos que van desde la xilografía hasta la imagen digital.

    Las ternas son tan variados, como sus artistas, por ejemplo el de Antonio Ochoa, que habla de las culturas y su civilización, mientras que el colombiano Luis Ricaurte trata el tema del cuerpo, la intolerancia, la vejez, la raza, dentro de una perspectiva crítica y social. Víctor Mera, a su vez, se interesa por la fragmentación de das imágenes para que el espectador logre participar también como observador y decodificador.

    La propuesta de Ethel Orozm se refiere a su interpretación de cómo es vista y tratada la mujer hora en día, e Idelfonso López indaga sobre la cosmogonía mixteca de los elementos que conforman nuestra naturaleza, dando como resultado una propuesta llena de símbolos clásicos de su cultura. Por último, la gráfica de Fernando López abarca las distintas regiones que conforman VA planos superiores divididos en pianos físicos: el cielo, el purgatorio, el infierno, etc.

    La galería presenta también a Rodrigo Ambriz, con dibujos a tinta y frotages que tienen por tema la antología poética Hasta agotar la existencia 111.

    La pieza del mes la ocupa Darlo Mlangos, con dibujos de la figura humana entrelazándola con ángeles o nuntius.

    También se muestra la intervención de la fachada por David Piñón Hernández Seher. La Galería José Maria Velasco se encuentra ubicada en la calle de Peralvillo 55, colonia Morelos, y la exhibición permanecerá abierta hasta el próximo 18 de julio.

    Video de Mohamadou N “Doya/Museo.

    A través de Panorámica, el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo presenta el video del artista senegalés Mohamadou N’Doye Train-train medina, cuyo contenido trata de la forma en que se edifican centros urbanos en países en desarrollo y su inestabilidad inherente, además de su vulnerabilidad extrema ante las fuerzas de la naturaleza, ha manifestado el propio artista. “Train-train” es una expresión en francés que se refiere de manera coloquial a la rutina a la repetición, y la palabra “medina” de África del Norte alude al centro activo de una ciudad o pueblo.

    La curaduría estuvo a cargo de Tobías Ostrander, quien afirma cómo esta pieza nana hechos comunes con efectos destructivos que se suceden en regiones costeras económicamente deprimidas de África, Asia o Latinoamérica.

    La propuesta del videoasta emplea textos sobre las imágenes, donde se ve claramente su preocupación por la falta de atención de la población hacia la naturaleza.

    Es interesante cómo el artista, con la utilización del collage animado, logra construir imágenes móviles a partir de materiales como cartón, arena, pintura, pedazos de papel de colores, cordones, lodo, fragmentos de metal, para lograr con una destreza sorprendente esta pieza, que invita al espectador a reflexionar por un tema de gran magnitud, que necesita ser concientizado.

    N’Doye ha enseñado su trabajo en países del Mediterráneo, Europa y América. Cuenta con un primer lugar del Filme de Animación Anima Bruselas (2003) y el Gran Premio de la Comunidad Francesa de Bélgica/Cannes (2003).

  • Contempografías, una muestra distintiva de la evolución gráfica

    Gabriela Jiménez Bernal

    Se expone en la Galería José María Velasco

    La gráfica sigue en movimiento inspira a infinidad de artistas que generan propuestas estéticas, cambiantes en su forma y estilo. Una muestra de ello se aprecia en la exposición Contempografías, que se presenta en la Galería José María Velasco.

    En esta exposición se aprecia la obra de un grupo de artistas que, utilizando diversas temáticas, demuestran la pluralidad de la gráfica, porque lo mismo utilizan xilografía, litografía y metal, que placas y manipulación de imagen digital.

    Son reconocidos grabadores que han sobresalido en el gremio plástico nacional e internacional. Ellos son Antonio Ochoa, Luis Ricaurte, Victor Mora, Ethel Orozco, Ildefonso López y Fernando López.

    Diario La Razón entrevistó al director del recinto, Alejandro Matus, quien ex-pone los motivos de esta muestra.

     Una muestra para el barrio

    La gran valía de este espacio cultural no sólo radica en su antigüedad: tiene 56 años de vida, refrendándose así como uno de los recintos más emblemáticos de México. Su importancia también se centra en su función social, porque al estar enclavado en el famoso barrio de repito, ha llevado diversas expresiones artísticas (sobre todo urbanas) a sus habitantes, que no están acostumbrados a las actividades culturales, como en otros puntos de la ciudad de México.

    En ese sentido, Matus explica que en esta ocasión quisieron presentar un arte más tradicional que, por ende, es más cercano a la gente: “La gráfica sigue siendo un medio clásico de exploración, los mismos que hacen graffiti o un cartel incursionan en dicha técnica.”

    Contenido de la exposición

    Matus explica que los artistas involucrados muestran a la gráfica concebida como un oficio, es decir, elaborada dentro de un taller. La idea era presentar un recorrido por las etapas significativas que ha registrado esa técnica, desde lo más tradicional (xilografía, grabado en relieve) hasta la gráfica digital, cuando un láser interviene la madera o cuando se emplean nuevos programas de diseño.

    “Creo que este breve recorrido habla muy bien del proceso de la gráfica, que sigue en constante investigación, no sólo se refiere al ejercicio de la técnica, sino que también da una visión de que hay diferentes temas y formas de tratar al material. Es una exposición que nos hace reflexionar sobre la vigencia de la gráfica en nuestra actualidad; los mismos artistas muestran que hay un deseo de explotar este recurso y que no ha muerto como expresión.”

    El primer artista es Antonio Ochoa, experto en gráfica digital, es decir, interviene imágenes y las transforma con ayuda de la computadora. Su propuesta es una serie de puertas que no tienen un final determinado; le interesa resaltar el tiempo, las culturas perdidas.

    Sigue Luis Ricaurte, artista gráfico colombiano que se caracteriza por abordar en sus piezas temas como el cuerpo, la especialidad, la intolerancia, la vejez, la raza, etcétera; siempre bajo una visión crítica.

    Victor Mora fragmenta las imágenes y construye una estética caótica, figurativa, abstracta; cada elemento tiene una independencia al mismo tiempo que permite la totalidad. Esta manipulación le permite crear una nueva realidad.

    La única mujer que participa es Ethel Orozco, quien ha sobresalido en el medio de las artes plásticas por denunciar por medio de su obra bidimensional el tratado que se le da al sexo femenino en nuestros días. Otro artista es Ildefonso López, quien trabaja a partir de iconos de la cosmogonía mixteca y de elementos que forman parte de nuestra naturaleza, como lo son el agua, la tierra, el aire y el fuego. Se apoya en éstos para experimentar en el grabado.

    Una propuesta singular es la de Fernando López, quien plasma en sus grabados, regiones que conforman planos superiores y que a su vez dividen el bajo mundo, llamado plano físico. Ha estudiado senderos espirituales, conocimiento que le ha permitido crear cielos, infiernos y purgatorios, entre otros.

    Finalmente están los artistas Rodrigo Ambriz y David Piñón Hernández. Del primero se muestran dibujos a tinta y frotages. El segundo intervino la fachada de la Galería José María Velasco.

    Mención especial merece la pieza del mes, hecha por Darío Milagros, quien dibujó una figura humana entrelazada con la imagen de los ángeles o nuntius.