axis mundi

  • Vertiente Gráfica

    Sandra Sandoval.

    Apasionado por el caos urbano y por los personajes que se debaten en este ir y venir citadino, el artista de origen colombiano Luis Ricaurte, creador de la técnica de lasergrafía, presenta “Abrasiones”, integrada por 30 piezas

    Alrededor de 30 piezas en su ma­yoría perteneciente a la Serie Profil-Axis, entre éstas una es­tampa de gran formato (seis por 2.40 metros) realizada con la técnica de la lasergrafía se ex­hiben en la muestra “Abrasiones”; además de ocho obras ela­boradas de manera exclusiva pa­ra esta exhibición que funcionan a manera de un mapa didáctico que guía al espectador a través de la obra que Ricaurte ha rea­lizado desde el 2002, entre otras.

    “El término profilaxis indica esa necesidad de limpieza que te­nemos, de hacerse limpieza a partir de la vivencia y de las co­sas que nos contaminan, cómo vamos deshaciéndonos de esas cuestiones contaminantes que son, entre comillas, algo que deteriora al ser humano.”

    Ricaurte explica que abordó un tema que tiene que ver con Javier Ortiz, modelo de Pro­fil-Axis, un personaje chiapaneco que llegó al D.F. en busca de un sueño: ser cantante de ópera, quien en la actualidad se dedica a esculpir su cuerpo y es ins­tructor en un gimnasio.

    “Volver a hablar del amor es necesario, en este caso de ma­nera particular es una vincula­ción con un personaje que hace parte de mi entorno, de mi vida, que llega a mi vida, lo conozco y me dice su sentir, me involucro y el otro trabajo es el que llega a partir de esa persona y cómo lo atraigo y lo convenzo para que trabaje conmigo, ya en las po­sibilidades de lo artístico”.

    La lasergrafía consiste en fragmentar la luz en diferentes colores para posibilitar que, a partir de la imagen creada en una paleta digital bruña o haga un hueco sobre ciertos materiales. “He aplicado todas las posibili­dades de este aparato (reuter láser) que permite el proceso an­terior en diferentes superficies (madera, papel, acrílico, etc.), con el concepto de matriz, de ha­cer sellos que puedan trasladar la imagen a otra superficie”, agrega.

  • Triunvirato en Galería

    Samuel Mesinas. DIARIO MONITOR.

    Bajo el lema de que el arte es una inversión, conviven en Axis Mundi un grabador, un curador y un administrador, que buscan formar coleccionistas.

    Las necesidades que tienen los artistas de vender y difundir su obra, así como la vocación de la administración por hacer de la venta del arte una empresa bien planeada que deje dividendos tanto para in­versionistas como para artistas, pueden re­sultar en una exitosa fórmula.

    Así lo creen el grabador Antonio Ochoa, José Luis Sosa, administrador y Jaime Tama­yo, historiador de arte, quienes abren Axis Mundi (ubicado en el octavo piso de un edi­ficio sobre el boulevard Manuel Ávila Cama­cho No. 37, en las Lomas de Chapultepec).

    Con 120 metros cuadrados destinados pa­ra la galería, y obra de artistas como Juan Soriano, Antonio Ochoa, Felipe Ehrenberg, Leonora Carrington, Flor Minor, Luis Ri­caurte, Gabriel Macotela, Santiago Carbo­nell, Jan Hendrix, Alberto y Miguel Cas­tro Leñero, Carmen Parra, entre otros, Axis Mundis es un proyecto peculiar que nace de la sinergia entre un artista, un curador y un administrador, unidos por una larga amistad pero sobre todo el gusto y la pasión por el arte, quienes ven posibilidades de no sólo vender, sus propósitos son educar a los posibles compradores para que sepan elegir a la hora de hacer sus cuentas.

    Más que una simple galería que exhi­be obra y busca colocarla en el mercado, Axis Mundi pretende convertirse en un pequeño centro cultural, donde se impar­tirán cursos sobre historia del arte y comenzar, lo que hasta hoy es un hecho in­édito, a formar coleccionistas.

    Antonio Ochoa recuerda cómo inició la idea, a partir de que su obra comenzó a venderse bien —el Museo de Suiza, la Uni­versidad Católica de Barcelona y el Museo Nacional de la Estampa en México, son al­gunos de sus coleccionistas—, y es cuando le asalta la idea de tener su propio espacio para poder ayudarlo, de alguna manera, a otros artistas, quitándole las trabas que se ponen a la mayoría de los creadores que aún no son tan cotizados.

    “Cuando inicias comienzas a toparte que necesitas curador, difusión, museografía, fue por lo que me pregunté por qué no ar­mar un equipo a manera de empresa, en donde yo pongo lo que sé de las inquietudes y necesidades de los artistas, Tamayo me apoya en la curaduría, José Luis en la admi­nistración, Iván Leroy en la parte de formar el coleccionismo, y hacemos un equipo de profesionales, pero que no sea un tianguis como las galerías acostumbran a conver­tirse”, recuerda Ochoa. “Es un espacio ga­lerico y a la vez cultural, que busca formar a la gente en lo iconográfico e iconológico, mediante los cursos que se impartirán pa­ra formar coleccionistas. La idea surge a partir también de una platica con Arturo Rivera, quien me decía que algunos artis­tas y galeristas no son muy educados, y es cierto, en mi caminar me he encontrado a muchos que no sabían nada de iconografía, mucho menos tienen una lectura iconológica, razón por la que creemos debemos de armar ese tipo de cursos”, señala.

    José Luis Sosa precisa que el proyecto que no es eminentemente económico aunque sí busca que sea rentable, ya que cualquier empresa no sé puede sostener en el tiempo si no piensa en su rentabilidad.

    “Abrir brecha es la meta, crear una necesidad, porque las personas deben ver que comprar arte es una inversión, tal vez no corto plazo, pero sí una inversión”, apune el administrador. “Hay quienes creen que no va a funcionar, pero creo que si seguimos reglas, como costos fijos bajos, buena obra promover artistas nuevos que se vea tiene futuro, tendremos posibilidades de seguir adelante; finalmente son las mismas reglas de todo negocio, aunque aquí no se trata vender manzanas”,-acota.

    “Tenemos a gente muy profesional que conoce las reglas y ve qué artistas tiene futuro. Ahora la situación económica del país no tiene que ver con lo que sucede en el a te, hoy está creciendo, hay ferias, exhibiciones, pero también tenemos que ayuda a desarrollarlo. Muchos negocios no se mantienen sobre mercados establecidos, sino, la creación de ellos”, señala.

    Jaime Tamayo subraya que se busca no ser un espacio, sino tiene como objetivo s un lugar de diálogo artístico. “Hoy el arte conlleva ritos más complejos, ya no es decorar sino se ve como una inversión. La intención es crear los servicios necesarios para el ejecutivo contemporáneo en materia de arte. Necesitamos estos servicios, porque no existen a nivel corporativo.”