estética

  • Lugar Común

    Máximo Jacoby

    Existen en todas la áreas de la vida. Son inevitables. Están grabados en nuestro ADN social, ese disco duro infinito imposible de penetrar. Los lugares comunes, a veces clichés, son el terror de los intelectuales, los evitamos todo el tiempo. Son nuestro parámetro del no hacer, el miedo a repetirse o la falta de creatividad. Caer en ellos puede convertirse en nuestra última condena.

    Esta exégesis de lo nuevo como único camino posible para el arte, es una fractura que aún no se ha podido reparar. Pero el lugar común, tan denostado, es también una estructura social sólida fundada en la constante reafirmación práctica y cotidiana. Es la mínima expresión de situaciones compartidas por todos. Puntos de identificación, que superan barreras políticas, culturales, económicas, de género, temporales, etc. Por esto se convierte en un Lugar Común.

    Conocí a Luis Ricaurte en el año 2006, cuando realizaba una exhibición en Buenos Aires, en el Cruce de la Artes, un Espacio de arte contemporáneo dentro de un túnel peatonal, literalmente un espacio público, la calle. En esa oportunidad instaló extensas telas junto a proyecciones por todo el túnel, obligando a los espectadores-transeúntes a pisar y atravesar por la obra en un complejo sistema que convirtió al conjunto en un proyecto procesual, en un presente continuo y activo. En un mismo Espacio-Lugar, espectadores de arte junto a los vecinos del barrio, compartían una experiencia.

    Luego me encontré con él para su intervención en el Centro Cultural Recoleta, nuevamente intervino un extraño espacio, la escalera que conecta las salas de la planta baja con la primera planta del edificio, con imágenes recubriendo el piso y escalones.

    En el 2008, finalmente concretamos nuestro maridaje artista-curador, con su individual Profilaxis, dentro del Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires con la participación del curador Jaime Tamayo.

    Al terminar Profilaxis, comprendí ciertas variables del trabajo de Ricaurte con relación a sus anteriores experiencias en Argentina y su propia especificidad humana e intelectual. Es imposible pensar el trabajo de Ricaurte como un corpus de obras gráficas, videos o instalaciones sueltas; dividir su faceta científica, investigativa sobre la aplicación de tecnologías a la práctica artística, como su Lasergrafía o pensar su figura como gestor cultural y docente individualmente. Luis Ricaurte es todo ello, todo el tiempo. Un artista sin profilaxis interna.

    Profilaxis es una serie de trabajos, un concepto que organizó el guión de la muestra, la más visitada del año dentro “del Rojas”. Es una reflexión sobre cuestiones locales relativas a latinoamérica, a las distancias corporales, sociales, sexuales, etc. Es una sensible e inteligente crítica, que pone en jaque los ¿sólidos? preceptos capitalistas, culpables de la polarización social más preocupante y creciente en los últimos años.

    Pero también forma parte de una constante en el trabajo general del artista. La ruptura de la propia profilaxis del medio artístico. La profilaxis se materializa en endogamia, relaciones cerradas relegan el arte a instancias exclusivamente privadas. Ricaurte emprende una cruzada contra la impermeabilidad estética. El mayor peligro que dispara la reflexión de su obra, es la naturalización de la profilaxis y su rigidez. La imposibilidad de revisitar la realidad, las relaciones personales a partir de poéticas diferentes y entablar conversaciones heterogéneas: lingüísticas, visuales, corporales, etc.

    Creemos sentirnos seguros y protegidos al estar recubiertos por esas finas y delgadas capas de profilaxis que nos organiza. Pero por detrás de esta instancia resultamos solos: con nuestros problemas, sentimientos, sensaciones, miedos.

    Esta constante en su ética, explica su trabajo, la elección de técnica sencilla de producción, reproducción y lectura.

  • Luis Ricaurte: Un Artista Lasergráfico

    Abraham Flores. MILENIO

    Presenta la exposición Abrasiones, la cual ofrece un recorrido por su obra y por la innovadora técnica de lasergrafía.

    Una propuesta innovadora, irreverente y que invita a explorar las posibilidades de la tecnología de punta aplicada a la creación artística se presenta en Abrasiones, exposición que revisa la obra gráfica del artista colombiano Luis Ricaurte y que se presenta en la Galería Axis Mundi, en la Ciudad de México.

    La muestra, conformada por 5o piezas en su mayoría de las series LookUmi, Profil-Axís, A mis espal­das, Kal-Ku-Lo por no grafiary A ras de piso, habla y refuerza el uso de la lasergrafía, técnica utilizada por Ricaurte que redimensiona la elaboración de piezas de arte.

    En entrevista con MILENIO, el artista plástico comentó que la la­sergrafía es resultado de cinco años de investigación en la Universidad de Chicago. En la exposición se ob­serva la aplicación del láser sobre materiales como madera, acrílico, aluminio, papel, cartón y laminas de zinc; “vamos a ver desde cómo convertir un pedazo de madera en una placa fotográfica hasta cómo generar matrices a partir de la fotografía y el dibujo digital”.

    La técnica consiste, explicó, en la descomposición de la luz que se aplica para hacer ciertas incisiones. “Hacer un hueco a través de un rayo de calor controlado a partir de una metodología de trabajo y de investigación”.

    La tecnología es el elemento protagónico en Abrasiones, utilizada para realizar y descomponer imágenes con intenciones artísticas. “El resultado es un híbrido entre xilografía tradicional, foto y una tecnología reciente.

    “El láser generalas posibilidades de un nuevo lenguaje, con una sintaxis completamente contemporánea y al mismo tiempo autónoma en el mundo de la gráfica”, refirió.

    El artista señaló que le interesa trabajar con universos virtuales, a través de distintos software, para dinamizar las posibilidades de creación y al mismo tiempo aligerar el peso que se le da al “original múltiple”.

    “El hecho de tener una matriz no quiere decir que las piezas que se producen no son originales, al contrario una base digital tiene mil posibilidades y variables de salida para que cada pieza elaborada sea única”, señaló.

    Luis Ricaurte destacó la labor que desempeña el impresor, responsable de hacerlas placas matrices —en este caso desde el láser hasta las tradicio­nales  y del tiraje de la obra gráfica. Desde hace cuatro años trabaja con el maestro Horacio Sierra, quien anteriormente había colaborado con artistas de renombre como Vicente Rojo, Jan Hendríx y Leonora Carring­ton, entre otros.

    Estética de lo urbano

    Ricaurte resaltó que plantea y fija su postura ante las ideas contemporáneas mediante un discurso articulado a partir de imágenes que reflejan sus puntos de vista sobre una constante latinoamericana: la pobreza, el aban­dono, la explotación en el subempleo, el nulo reconocimiento de las vivencias de los viejos, etc.

    “Indago en el anecdotario de la gente y los objetos, tomo su figura y su forma para trabajaren un lenguaje donde mezclo la superposición y transposición del ruido, una esté­tica característica de lo urbano. Me gusta lo absurdo, lo agresivo para hacer una reflexión sobre si las cosas que estamos haciendo las estamos haciendo bien”, subrayó.

    Otra característica que sobresale en su obra es que juega con el con­cepto del espacio expositivo.” A ras de piso fue concebida para intervenir el piso, el shock de pisar una pieza de arte es muy interesante. Me gusta cuestionar las formas ortodoxas y las grandes catedrales dedicadas para exponer arte, la idea es buscar una posibilidad más dentro del mismo espacio”, finalizó.

    Luis Ricaurte ha participado en más de 70 exposiciones en los continentes americano y europeo. El próximo 5 de junio inaugura­rá una exposición individual en el Museo Casa Ricardo Rojas en Buenos Aires, Argentina, donde se presentarán los trabajos de la serie Profil-Axis.

  • Dan Nuevo Aire al Grabado con Técnica que Utiliza Rayos Láser

    Juan Carlos Aguilar García

    El artista colombiano Luis Ricaurte es el creador de la lasergrafía, técnica que recurre a las bondades de la tecnología para realizar las obras.

    En el taller del artista colombiano Luis Ricaurte no hay pinceles, óleos, ni paletas de colores. Si hay, en cambio, computadoras con so­fisticados softwares de diseño, es­canners y, lo más importante, uña máquina de rayos láser que semeja una fotocopiadora.

    Se trata de su Taller de Expe­rimentación Gráfica, ubicado en Dr. Vélez #20, en la colonia Doc­tores, desde donde ha creado un nuevo método para realizar gra­bados a partir de rayos láser. Él lo llama simplemente lasergrafía y, asegura, “le dará un nuevo aire a la gráfica”.

    En términos concretos, lo que ha hecho Ricaurte es implemen­tar al arte con tecnologías que desde hace años se utilizan en la publi­cidad. “La verdad es que todo lo relacionado con los nuevos ins­trumentos lo estabamos obvian­do. El láser por ejemplo, se utiliza comúnmente en hacer cortes y rótulos”, afirma Ricaurte.

    “Esa ha sido nuestra apuesta y la verdad es que hemos conse­guido el interés por los críticos y los artistas”, dice Ricaurte quien asegura que “este nuevo proce­so reivindica mucho a la gráfica pues la convierte en productos no vistos, lo que dará la posibili­dad de un renacimiento”.

    Sin embargo, aún hay muchos creadores que se oponen a esto. Creen que la máquina hará todo.
    La máquina no termina ha­ciendo lo que los artistas no han podido hacer. Más bien se trata de que entre la máquina y el artista se genere un producto nuevo. Es de­cir, es una retro alimentación en­tre la tecnología que nos provee cosas para llegar a límites y el ar­tista que se los tiene que proponer. Al final es una herramienta.

    Nuevo Lenguaje

    Explica Ricaurte que la lasergrafía debe en­tenderse como una nueva técni­ca dentro de la gráfica que tiene una nueva sintaxis.

    “Antes muchos decían que las impresiones digitales, los plotters, no eran gráficas, pero sí lo son. Es como un frutero que tiene manzanas, peras y mangos. Es decir, hay una variedad. Así, la lasergrafía es como una fruta más que tiene sus propias caracterís­ticas. Qué cuál es su alcancé, bue­no, eso es algo que todavía está por verse“.

    “Es un juego entre lo que pue­de generar la máquina y lo que tú le puedes dar. Hay que encon­trar la propia alma. De que cuan­do lo veas digas: ‘Esto es produc­to de una nueva técnica’.

    —¿Qué pasa con la técnica tra­dicional?
    No hemos desplazado al gra­bado tradicional. No nos podemos desligar totalmente de ello. Nece­sitamos del rodillo que entinta, de la presión del tórculo. No pode­mos decir que somos totalmente autónomos de esto. Para empe­zar porque la máquina trabaja en términos de blancos y negros y la gráfica necesita más colores.

    Por eso es que hemos tenido que hacer varias placas y entin­tarlas de la manera más tradi­cional. Digamos que la cosa va funcionando a la par. La laser­grafía es una técnica que aún está por conocerse…

  • Tecnología al Servicio el Arte

    Samuel Mesinas

    Escondido entre las laberínti­cas calles de la colonia Doc­tores, zona sur, el Taller de Experimentación Gráfica, TEG, es un espacio en la capital mexicana, abierta a todas las ten­dencias gráficas contemporáneas. Es un taller diferente de los espa­cios tradicionales en donde se ha­ce, por ejemplo, serigrafía o aguas tintas, ya que en el TEG la tecnolo­gía juega un papel importante.

    Lasergrafía es el nombre que acuñó el artista visual Luis Ri­caurte, un colombiano nacionali­zado mexicano quien desde su lle­gada a México no ha dejado de ser un incansable promotor cultural, para designar esta técnica desarro­llada mediante la ayuda de las he­rramientas digitales actuales, con el que logró poder imprimir sobre casi cualquier superficie.

    Lo mismo madera, vidrio, metal, Ricaurte logra trasladar diversos boceto a estas texturas, mediante la ayuda de una impresora Láser Pro, la cual trabaja a base de car­bono y oxígeno.

    En esta ocasión el TEG presenta “Nacionalidad restringida”, mues­tra internacional que agrupa por primera vez a 32 artistas colombia­nos, quienes presentan 3o gráficas, un video instalación y un performance hoy, a las 12 horas, en Ce­rrada de Dr. Vélez No. 20, esq. con. Dr. Norma, Colonia Doctores, cer­ca del Metro Lázaro Cárdenas. Santiago Rebolledo, Luis Ricau­rte, Luis Caballero, Ana Mercedes Hoyos, Alejandro Obregón, Edgar Negret. Antonio Roda, Tatiana Montoya, Pedro Alcántara, San­tiago Cárdenas, David Manzur y Antonio Caro, son algunos de los artistas inmersos en la gráfica con­temporánea y sus nuevos procesos de impresión, los cuales van desde el tradicional grabado, foto-vidrio­-grabado, fotografía bordada, hasta el stencil y la innovadora técnica Lasergrafía de Luis Ricaurte.

    La videoinstalación “Soy Colom­biano, del videoasta Carlos Smith, realizador de animación e investi­gador radicado en España, habla so­bre la sentimiento de exilio que se experimenta viviendo en Colom­bia, es una declaración a distancia, en tanto que el material se realizó en España, lugar donde reside. Mientras el performance “Buro­cracia de la Arepa”, de las colombia­nas Viviana Díaz y Margarita Posa­da, utilizan la comida como símbolo que define al migrante y ofrece la posibilidad de un intercambio cul­tural; en el caso de Colombia la Are-pa es un alimento típico equivalente a la tortilla en México.

    El TEG nace de la vocación so­cial de Ricaurte por ampliar el campo de experimentación gráfi­ca mediante la tecnología, ya que estudió Ciencias de las Artes y fue alumno de una de las figuras del Land Art, Richard Long.

    Sus objetivos, proyectos y for­mas de hacerse de recursos eco­nómicos, están planteados bajo el esquema de una Asociación Civil, AC, que busca recaudar fondos de fundaciones o patronatos que quie­ran apoyar un proyecto de brazos abiertos a los jóvenes creadores.

    El proyecto surgió hace dos años de la imaginería de Ricaurte y se ha desarrollado en un edificio de la colonia Doctores, el cual ha sido adaptado de acuerdo a las necesi­dades que implica una propuesta semejante, donde el artista colocó dos tórculos de gran formato (apa­ratos para el grabado tradicional), maquinaria para trabajar graba­do en metal y madera, así como el equipo necesario para la realiza­ción de video y gráfica digital. “El financiamiento lo hago me­diante mi trabajo de artista, así que busco la manera de encontrar dona­tivos y, el dinero, por lo pronto, sale de la venta de mi obra pero ahora ya somos una AC y esperamos hacernos pronto de recursos”, acota Ricaurte desde Cali, donde se encuentra co­mo invitado a una muestra en aque­lla ciudad colombiana, en la que tam­bién participan mexicanos, como la artista Mónica Espinosa.

    Y sobre los motivos que le lleva­ron a crear TEG, detalla: “La in­quietud surge a partir de la inten­ción de experimentar y darle un nuevo aire a la gráfica, así como tratar de generar, a lo establecido, otra dinámica, y abordar la tecnología que se ha desarrollado para todo menos para el arte”.

    “Pienso que la diferencia con los otros talleres es que abordamos la línea gráfica en todos los sentidos, desde las técnicas clásicas hasta la impresión digital a través de inyec­ción láser, termo impresiones, litolasergrafía, entre otras”, acota. En el TEG, se lleva a cabo un par de modificaciones a su inmueble con la clara intención de convertirse en un efervescente centro cultural.

    “Ahora estamos construyendo el área de dormitorios para cuatro re­sidentes, con la finalidad de que los visitantes se ahorren el hospedaje y se sientan como en casa estudian­do y desarrollando su proyecto sin que le sea costoso, ya que se hace uso del equipo y materiales propor­cionados por el taller”, detalla el colombiano acerca de su intercambio y residencias de artistas que piensa iniciar el próximo mes.

    “Estos proyectos están dirigidos no sólo a posibilitar un espacio equi­pado para la experimentación, sino a la reflexión sobre el arte y sus discur­sos, desde una perspectiva social, y sobre todo que se sale de las relacio­nes de poder y las clasificaciones del tal llamado gran arte”, concluye.

  • Triunvirato en Galería

    Samuel Mesinas. DIARIO MONITOR.

    Bajo el lema de que el arte es una inversión, conviven en Axis Mundi un grabador, un curador y un administrador, que buscan formar coleccionistas.

    Las necesidades que tienen los artistas de vender y difundir su obra, así como la vocación de la administración por hacer de la venta del arte una empresa bien planeada que deje dividendos tanto para in­versionistas como para artistas, pueden re­sultar en una exitosa fórmula.

    Así lo creen el grabador Antonio Ochoa, José Luis Sosa, administrador y Jaime Tama­yo, historiador de arte, quienes abren Axis Mundi (ubicado en el octavo piso de un edi­ficio sobre el boulevard Manuel Ávila Cama­cho No. 37, en las Lomas de Chapultepec).

    Con 120 metros cuadrados destinados pa­ra la galería, y obra de artistas como Juan Soriano, Antonio Ochoa, Felipe Ehrenberg, Leonora Carrington, Flor Minor, Luis Ri­caurte, Gabriel Macotela, Santiago Carbo­nell, Jan Hendrix, Alberto y Miguel Cas­tro Leñero, Carmen Parra, entre otros, Axis Mundis es un proyecto peculiar que nace de la sinergia entre un artista, un curador y un administrador, unidos por una larga amistad pero sobre todo el gusto y la pasión por el arte, quienes ven posibilidades de no sólo vender, sus propósitos son educar a los posibles compradores para que sepan elegir a la hora de hacer sus cuentas.

    Más que una simple galería que exhi­be obra y busca colocarla en el mercado, Axis Mundi pretende convertirse en un pequeño centro cultural, donde se impar­tirán cursos sobre historia del arte y comenzar, lo que hasta hoy es un hecho in­édito, a formar coleccionistas.

    Antonio Ochoa recuerda cómo inició la idea, a partir de que su obra comenzó a venderse bien —el Museo de Suiza, la Uni­versidad Católica de Barcelona y el Museo Nacional de la Estampa en México, son al­gunos de sus coleccionistas—, y es cuando le asalta la idea de tener su propio espacio para poder ayudarlo, de alguna manera, a otros artistas, quitándole las trabas que se ponen a la mayoría de los creadores que aún no son tan cotizados.

    “Cuando inicias comienzas a toparte que necesitas curador, difusión, museografía, fue por lo que me pregunté por qué no ar­mar un equipo a manera de empresa, en donde yo pongo lo que sé de las inquietudes y necesidades de los artistas, Tamayo me apoya en la curaduría, José Luis en la admi­nistración, Iván Leroy en la parte de formar el coleccionismo, y hacemos un equipo de profesionales, pero que no sea un tianguis como las galerías acostumbran a conver­tirse”, recuerda Ochoa. “Es un espacio ga­lerico y a la vez cultural, que busca formar a la gente en lo iconográfico e iconológico, mediante los cursos que se impartirán pa­ra formar coleccionistas. La idea surge a partir también de una platica con Arturo Rivera, quien me decía que algunos artis­tas y galeristas no son muy educados, y es cierto, en mi caminar me he encontrado a muchos que no sabían nada de iconografía, mucho menos tienen una lectura iconológica, razón por la que creemos debemos de armar ese tipo de cursos”, señala.

    José Luis Sosa precisa que el proyecto que no es eminentemente económico aunque sí busca que sea rentable, ya que cualquier empresa no sé puede sostener en el tiempo si no piensa en su rentabilidad.

    “Abrir brecha es la meta, crear una necesidad, porque las personas deben ver que comprar arte es una inversión, tal vez no corto plazo, pero sí una inversión”, apune el administrador. “Hay quienes creen que no va a funcionar, pero creo que si seguimos reglas, como costos fijos bajos, buena obra promover artistas nuevos que se vea tiene futuro, tendremos posibilidades de seguir adelante; finalmente son las mismas reglas de todo negocio, aunque aquí no se trata vender manzanas”,-acota.

    “Tenemos a gente muy profesional que conoce las reglas y ve qué artistas tiene futuro. Ahora la situación económica del país no tiene que ver con lo que sucede en el a te, hoy está creciendo, hay ferias, exhibiciones, pero también tenemos que ayuda a desarrollarlo. Muchos negocios no se mantienen sobre mercados establecidos, sino, la creación de ellos”, señala.

    Jaime Tamayo subraya que se busca no ser un espacio, sino tiene como objetivo s un lugar de diálogo artístico. “Hoy el arte conlleva ritos más complejos, ya no es decorar sino se ve como una inversión. La intención es crear los servicios necesarios para el ejecutivo contemporáneo en materia de arte. Necesitamos estos servicios, porque no existen a nivel corporativo.”

  • Inauguran la exposición “Contempografías, gráfica contemporánea”

    El Financiero en línea

    México, 3 de junio.- En un interesante recorrido de la gráfica actual, que va desde la xilografía, grabado en hueco, grabado en láser y hasta la xilografía digital, Alfredo Matos, director de la Galería José María Velasco, inauguró hoy aquí la exposición “Contempografías, gráfica contemporánea”. El colectivo, en el participan los mexicanos Antonio Ochoa, Víctor Mora, Ethel Orozco, Ildefonso López, Fernando López y el colombiano Luis Ricaurte, en más de 40 piezas, una revisión sobre las posibilidades en la gráfica actual. Para el responsable del recinto, es una visión de carácter estético, un llamado de atención en la gráfica, pues ésta continúa realizándose, a pesar de que la dinámica del arte contemporáneo, como lo es videoarte, y la instalación ha orillado a que la pintura, el dibujo y grabado, “queden relegados”.

    “Las dimensiones de la gráfica son enormes.  Ahora gracias a las nuevas tecnologías, se tiene otra visión de la gráfica. Su futuro no está muerto, hay muchos artistas explorando lo que son impresiones digitales y algunos otros, están metidos en la cuestión del pop, que es una mirada mucho más estética”, explicó. Según Matos, el grabado tiene diversas formas, como lo es el metal, la xilografía, la litografía y el grabado en soportes blandos utilizado para la elaboración de placas, como las gráficas químicas, las aguatintas, aguafuertes o las físicas, como el buril o la punta seca. Técnicas que siguen siendo el carácter fundamental en el mundo de la grafica contemporánea. Antonio Ochoa, uno de los participantes en esta exposición, presenta en impresiones digitales en una serie de puertas internas, de las cuales se desconoce a dónde llevarán. “Mis imágenes hablan del tiempo, de culturas o civilizaciones perdidas o más aún, que nunca existieron, pero que afanosamente me empeño en observar como buscando la clave o la solución del aran enigma de la raza humana: De donde venimos?”, explicó. Ricaurte. quien ha tratado diversos temas, como el cuerpo. la especialidad y la intolerancia, por señalar algunas. siempre con una perspectiva crítica y social, presenta en un técnica llamada lasergrafía, imágenes de mujeres desnudas afro-colombianas, un políptico titulado “LookUmi”.

    “Este políptico son un poco esas esculturas afro-colombianas. Me apoyo en la sensualidad y fetiche que tienen estas comunidades en Colombia”, dijo. En seis piezas de gráfica tridimensional sobre tela, el trabajo de Víctor Mora está basado en la fragmentación de imágenes por las que construye una estética caótica figurativa-abstracta, en la cual cada fragmento actúa de forma independiente y a su vez, da idea de totalidad. A través de la fragmentación y la repetición de dichas imágenes, logra darle a éstas un nuevo valor; así estás imágenes comprimidas en formas, permiten la integración de una nueva realidad, en la cual el espectador participa de forma significativa cambiando su postura de “observador” a la de decodificador, traduciendo o uniéndolas para crear sus propias historias. Por su parte, Ethel Orozco, quien ha realizado estudios profesionales en las artes gráficas, se ha integrado a la plástica mexicana con una propuesta, en donde ha mostrado una denuncia de su interpretación de cómo es vista y tratada la mujer hoy, desde sus formas bidimensionales.

    No entiendes?, “La Esposa ideal”, “Guerrerito”, “Casadas”, “Código de Barras” y “Princesita”, son las piezas con las que participa. Ildefonso López se ve alimentado de los íconos de la cosmogonía mixteca, de los elementos que forman nuestra naturaleza: tierra, agua, viento, fuego y aire; motivos que lo llevan a experimentar el cómo grabar apoyado de estos elemento, dan por resultado una obra llena de símbolos clásicos de su cultura, reinterpretados con las nuevas formas de abrir los soportes convencionales de la grafica.

    Finalmente, Fernando López, al estudiar distintos senderos espirituales, se ha encontrado que en cada uno de ellos existen cielos, infiernos, purgatorios, al tiempo que se cuestiona: “Ha sido una deidad superior la creadora de toda esta arquitectura”? Esta es la inquietud que nana en todo su proceso creativo (siete piezas).

    Lo que plasma en sus grabados, son las regiones que conforman los planos superiores y que a su vez, dividen este bajo mundo llamado plano físico.

    “Contempografias, gráfica contemporánea”, estará abierta hasta e1$ de julio, en dicha galería. (Con información de Notimex/CFE)

  • Contempografías, una muestra distintiva de la evolución gráfica

    Gabriela Jiménez Bernal

    Se expone en la Galería José María Velasco

    La gráfica sigue en movimiento inspira a infinidad de artistas que generan propuestas estéticas, cambiantes en su forma y estilo. Una muestra de ello se aprecia en la exposición Contempografías, que se presenta en la Galería José María Velasco.

    En esta exposición se aprecia la obra de un grupo de artistas que, utilizando diversas temáticas, demuestran la pluralidad de la gráfica, porque lo mismo utilizan xilografía, litografía y metal, que placas y manipulación de imagen digital.

    Son reconocidos grabadores que han sobresalido en el gremio plástico nacional e internacional. Ellos son Antonio Ochoa, Luis Ricaurte, Victor Mora, Ethel Orozco, Ildefonso López y Fernando López.

    Diario La Razón entrevistó al director del recinto, Alejandro Matus, quien ex-pone los motivos de esta muestra.

     Una muestra para el barrio

    La gran valía de este espacio cultural no sólo radica en su antigüedad: tiene 56 años de vida, refrendándose así como uno de los recintos más emblemáticos de México. Su importancia también se centra en su función social, porque al estar enclavado en el famoso barrio de repito, ha llevado diversas expresiones artísticas (sobre todo urbanas) a sus habitantes, que no están acostumbrados a las actividades culturales, como en otros puntos de la ciudad de México.

    En ese sentido, Matus explica que en esta ocasión quisieron presentar un arte más tradicional que, por ende, es más cercano a la gente: “La gráfica sigue siendo un medio clásico de exploración, los mismos que hacen graffiti o un cartel incursionan en dicha técnica.”

    Contenido de la exposición

    Matus explica que los artistas involucrados muestran a la gráfica concebida como un oficio, es decir, elaborada dentro de un taller. La idea era presentar un recorrido por las etapas significativas que ha registrado esa técnica, desde lo más tradicional (xilografía, grabado en relieve) hasta la gráfica digital, cuando un láser interviene la madera o cuando se emplean nuevos programas de diseño.

    “Creo que este breve recorrido habla muy bien del proceso de la gráfica, que sigue en constante investigación, no sólo se refiere al ejercicio de la técnica, sino que también da una visión de que hay diferentes temas y formas de tratar al material. Es una exposición que nos hace reflexionar sobre la vigencia de la gráfica en nuestra actualidad; los mismos artistas muestran que hay un deseo de explotar este recurso y que no ha muerto como expresión.”

    El primer artista es Antonio Ochoa, experto en gráfica digital, es decir, interviene imágenes y las transforma con ayuda de la computadora. Su propuesta es una serie de puertas que no tienen un final determinado; le interesa resaltar el tiempo, las culturas perdidas.

    Sigue Luis Ricaurte, artista gráfico colombiano que se caracteriza por abordar en sus piezas temas como el cuerpo, la especialidad, la intolerancia, la vejez, la raza, etcétera; siempre bajo una visión crítica.

    Victor Mora fragmenta las imágenes y construye una estética caótica, figurativa, abstracta; cada elemento tiene una independencia al mismo tiempo que permite la totalidad. Esta manipulación le permite crear una nueva realidad.

    La única mujer que participa es Ethel Orozco, quien ha sobresalido en el medio de las artes plásticas por denunciar por medio de su obra bidimensional el tratado que se le da al sexo femenino en nuestros días. Otro artista es Ildefonso López, quien trabaja a partir de iconos de la cosmogonía mixteca y de elementos que forman parte de nuestra naturaleza, como lo son el agua, la tierra, el aire y el fuego. Se apoya en éstos para experimentar en el grabado.

    Una propuesta singular es la de Fernando López, quien plasma en sus grabados, regiones que conforman planos superiores y que a su vez dividen el bajo mundo, llamado plano físico. Ha estudiado senderos espirituales, conocimiento que le ha permitido crear cielos, infiernos y purgatorios, entre otros.

    Finalmente están los artistas Rodrigo Ambriz y David Piñón Hernández. Del primero se muestran dibujos a tinta y frotages. El segundo intervino la fachada de la Galería José María Velasco.

    Mención especial merece la pieza del mes, hecha por Darío Milagros, quien dibujó una figura humana entrelazada con la imagen de los ángeles o nuntius.

  • Metamorfosis Gráfica

    Presenta la galería José María Velasco un abanico de grabadores contemporáneos en donde lo tradicional convive con las nuevas técnicas digitales

    Sin enarbolar discursos de resistencia ante los embates de la tecnología o la presencia cada vez más asfixiante del arte efímero, la gráfica y sus técnicas buscan contemporanizarse para así continuar con la combativa y larga tradición a la que pertenecen.

    Contempografías, gráfica contemporánea es el nombre que da vida a esta propuesta curatorial que ofrece un recorrido visual por el trabajo de seis interesantes grabadores, en donde utilizar desde las técnicas más tradicionales hasta la experimentación que el mundo digital ha aportado.

    Es la galería José María Velasco, espacio cultural que en los últimos meses ha estado ofreciendo interesantes exposiciones que rescatan a estas llamadas artes meno­res, el sitio en que a partir de este domingo 3 de junio se podrá conocer la selección que se hizo del trabajo de Antonio Ochoa, Luis Ricaurte, Víctor Mora, Ethel Oroz­co, Ildefonso López y Fernando López.

    Ya sea el grabado en metal, la xilografía, la litografía o el grabado en soportes blandos, utilizado para la ela­boración de placas, como las grafías químicas, las agua-tintas, aguafuertes o las físicas, como el buril o la punta seca, hasta las técnicas desarrolladas con nuevas tec­nologías, la muestra da cuenta de la actualidad de tales expresiones y de sus creadores.

    “Las nuevas posibilidades tecnológicas, como la transmi­sión de la imagen a los soportes, así como su construcción, multiplicación y formato se han diversificado al igual que las herramientas que se utilizan para intervenir dichos ma­teriales; lo anterior puede verse plasmado en esta muestra”, señala Alfredo Matus, director de la galería Velasco (Pe­ralvillo 55, Col. Morelos), exposición que se inaugura este domingo a las 12 horas y concluye el 8 de julio.

    De la denuncia del maltrato a las mujeres, a las formas orgánicas y la fragmentación de la imagen; de las hue­llas del tiempo, del cuerpo, la ancianidad y la raza, a los iconos de la cosmogonía azteca, los cielos, infiernos y purgatorios, estos son algunos de los temas que este sex­teto de grabadores explora ya sea con un buril, mediante la xilografía o la pirografía digital.

    Antonio Ochoa menciona los resortes que apuntalan sus “Puertas internas”, una serie que ahonda en preguntas que el ser humano se ha hecho durante toda su existencia. “Mis imágenes hablan del tiempo, de culturas o civilizaciones perdidas o más aun, que nunca existieron, pero que afanosamente me empeño en observar como buscando la clave a la solución del gran enigma de la ra­za humana: ¿de donde venimos?”

    Por su parte Luis Ricaurte, colombiano naturalizado mexicano y uno de los escasos grabadores que trabaja En nuevas tecnologías, habla sobre su “Lookumi”, el cual alude a las expresiones de las razas afros que viven en su país natal.

    Se trata de un trabajo realizado sobre lámina de zinc al que llama “pirográfo fotógráfico láser”, en donde utiliza lá­mina galvanizada, y a ello se le aplica una película de papel y con el láser se quema la imagen para aprovechar el color. Así se vuelve un negativo y la ceniza va marcando la ima­gen. Es una pieza que se divide en módulos, los cuales mi­den 2.40 cm x 1.8o cm, la cual habla sobre las comunidades afrocolombianas de una región del Pacífico.

    “Es una mirada al fetichismo que estas comunidades utilizan, el cual también se mezcla con el concepto de sus religiones. Además, hay esa mirada racista con la que se maneja este tema, ya que cuando se quiere ser peyorativos se habla de lo negro, que tiene algo que ver con el mal gusto, algo que no sólo se da en Colombia si­no en todo el mundo.”, acota Ricaurte.

    “Su trabajo es tan colorido que puede parecer naif, pero esa ingenuidad visual forma parte de las costumbres reli­giosas y las cosmogonías. Así estás expresiones son la úni­ca posibilidad de autonomía, originalidad e identidad pero dentro de un discurso racista se observa, viéndose como fetiches y cosas mal vistas”, acota Ricaurte.

    Y sobre la técnica del grabado y su permanencia en el tiempo, Ricaurte subraya: ” Siguen siendo la búsqueda de incluir dentro del panorama de lo plástico las nuevas formas de imprimir, la cual está creando un nuevo argu­mento dentro de la gráfica. Creo que esta exposición es una investigación de las mezclas que se hacen entre el pasado y el presente. Creo que es un acercamiento que se conforma en pequeños argumentos acerca de la obra de cada uno de los participantes, así como demostrar las múltiples formas de hacer arte, con las posibilidades que se tiene hoy con la tecnología. También buscamos mostrar la autonomía de esta expresión artística y su vigencia. Es­pero marque un camino para los grabadores, sobre todos aquellos reacios a utilizar las nuevas técnicas de manera más atrevida y poder ver las nuevas formas, discursos y autonomías que hay en la gráfica y revertir un poco esa idea general de que es un arte menor”.

  • INAUGURA LA UNITEC CAMPUS SUR LA EXPOSICIÓN MIRADAS EN MOVIMIENTO

    Miradas que siguen el trayecto del pincel o del cincel. Miradas que acompañan la continuidad del trazo, la prolongación de la línea. Miradas que no se detienen, que no se interrumpen, que se extienden más allá del lienzo o de la piedra cada vez que capturan el arte para refugiarlo en la mente…

    Ese ir y venir de la apreciación estética es el que la Universidad Tecnológica de México (UNITEC) promueve a través de la exposición colectiva ‘Miradas en Movimiento’, la muestra de arte más amplia e importante que ha habido en sus instalaciones. Como parte de las celebraciones por el 40 aniversario de la Universidad, seis distintas colecciones integran el programa que a partir de noviembre y hasta el mes de abril acercarán el arte a la comunidad estudiantil del Campus Sur.

    Con la inauguración de ‘A ras de piso’, una muestra del trabajo del pintor colombiano Luis Eduardo Ricaurte, la UNITEC inicia este trayecto por el mundo del arte contemporáneo. Desde el pasado 9 de noviembre y hasta el 8 de diciembre, una serie de ‘tapetes’ decorados con representaciones de obras de los grandes maestros del arte se extienden a lo largo de la Plaza Cívica del Campus Sur. La exposición invita a ver el arte desde otra perspectiva, desde otro ángulo, desde otra mirada. Al mismo tiempo, propone desacralizarlo y acercarlo al espectador. A tal nivel que, como todo tapete, incluso puede ‘pisarse’.

    Acompañan esta exposición una serie de esculturas e instalaciones de alumnos distinguidos de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado ‘La Esmeralda’, del Instituto Nacional de Bellas Artes. A través de esta colectiva, dirigida por el maestro Luc Flores, se le da voz a las generaciones más recientes de artistas y se aproxima lo último del arte contemporáneo a una comunidad estudiantil ávida de nuevas propuestas creativas.